jueves, 15 de mayo de 2008

Encantada de la vida,
aunque ésta me de tortazos.


miércoles, 14 de mayo de 2008

Mi bonsai


Mi bonsai se muere. Estaba precioso, alegre, brillante. Lucía orgulloso sus hojas y sus diminutas ramas esperaban que les dieran forma.

Llegó la primavera y unas diminutas florecillas brotaban vergonzosas haciendo que pareciese que había nevado.
Era un orgullo mimarle, regarle, mantener su naturaleza sin avasallar demasiado. En el fondo, creo que hacer un bonsai es una agresión hacia la misma naturaleza, pero los humanos somos así de irrespetuosos y modificamos lo que nos rodea para nuestro deleite.

Sus flores no llegaron a abrirse (tendrían vergüenza de salir), sus hojas empezaron a caerse. La tierra se cubrió en un manto amarillo de sus hojas caídas. No aguantó la nicotina, ni los humos que invaden mi comedor.
Mi bonsai, en realidad no era mio,
fue un regalo que hice.
No quiero ni pensar en el
simbolismo que le di,
(en un arrebato de esos románticos)
porque se me muere.

Hoy lo cambié de sitio, de maceta, de tierra... en un último intento de que no se muriera del todo.
Ahora es una bolita encogida
en una maceta redonda,
intentando mantener las pocas hojas
que le quedan.

Ni los mimos ni las caricias, ni los guiños hicieron
su efecto. Se va apagando lentamente conforme
llega el calor.

Si en breve no reanima, lo plantaré en el campo
por si su tronco erguido le apeteciese arraigar a su libre albedrío y vivir en otros lugares.

El dueño del arbolito no le dio importancia, ha sido él quien ha ido a comprarle tierra nueva, y una maceta mayor. Pero algo simbólico si que queda: "no te preocupes, la nuestra está preciosa y ahora tiene muchas más flores. Ésta, la compramos juntos, y eso es lo importante".
Aquella maceta tenia tres ramas, y ahora se ha convertido en una bella planta que sí que aguanta los humos del comedor, los fríos, los calores y lo que le venga encima y además, no para de florecer.

lunes, 12 de mayo de 2008

La culpa fue de una nube


La culpa fue de una nube, nació entre algodones manchados de sangre y se confundió con el arco iris. Su madre le dejó entre cordones y despojos y se durmió. No dio para más. En aquel país no había sol. El arco iris fue pura fantasía.
Se alimentó de mañanas imposibles, y vivió entre testigos mudos de una hecatombe anunciada.
Entre putas y cabrones aprendió a sobrevivir. Daba algo más que amor. Soñaba con la luna inexistente. Quería ver debajo de la piel, dentro de los huesos. Todo lo que no se veía. Era un animal entre animales siguiendo los instintos. Tenía suerte, pertenecía a una especie en aras de la inexistencia. Se subió a su nube y allí se quedó a observar desde las alturas. Los días transcurrían sin muchos altibajos, pero tuvo visita: descubrió los placeres de la vida, se los trajo un nómada volador y disfrutaron durante algún tiempo.
Una mañana, que se alargó hasta el infinito, el desayuno se hizo esperar. La madrugada no le trajo nada bueno. Despertó de un salto y se cayó de la nube. Su ave emigró hacia tierras más cálidas porque echaba de menos el sol.
Trepó de nuevo limpiando sus pensamientos, para empezar de nuevo, pero ya no era lo mismo. Ni el detergente ni el suavizante consiguieron aclararle la vida. Ya no tenía seguridad de si iba o venia. De si estaba o imaginaba. De si amaba o deseaba. De si mentía o decía la verdad. De si todo fue un sueño o una realidad. Se acurrucó de nuevo entre sus nubes que empezaron a desteñir de rojo. Cuando se quiso dar cuenta, se había desangrado dulcemente entre algodones.

sábado, 10 de mayo de 2008

Luchando

Luchando pausadamente siempre
siempre me quedo con las ideas
ideas inconexas con sentimientos
sentimientos locos que nos hacen vivir
vivir locuras entre todos;
todos y cada uno de nosotros: juntos,
juntos iremos de la mano.
Mano que muerde la vida
vida que se nos agota,
agota la lucha.
Luchando por seguir vivos.

jueves, 8 de mayo de 2008

Enciéndeme



Las palabras trepaban por mi cuerpo,
enredándose entre lianas imposibles.
Tus silencios, los llenaba
con mis pensamientos irreverentes.

Las caricias me atrapaban
limitándome en mis sentidos;
las moralidades atravesaban
toda la experiencia de decesos.

Aferrarse a los recuerdos,
a sensaciones revividas,
que llenan los tiempos prohibidos
mitigando las ausencias.

miércoles, 7 de mayo de 2008



Respiro hondo
cierro los ojos.
El tiempo pasa y
yo no lo noto.

Inspiro y espiro
consciente de cada movimiento.
nariz, estómago, boca.
Inspiro otra vez.

Si.
Creo
que
podré
seguir...

sábado, 3 de mayo de 2008

Día de la abuela.

Llegué de puntillas
con prisas, casi sin dar tiempo
a prepararse la comadrona.
Un guante tan sólo
les dio tiempo a ponerse.

No aguantaba más allí.
Ni su leche me llegó a sentar bien.
A punto de morir desangrada,
nadie podia tocarme
por no despertar a mi madre,
mi ombligo sacaba los fluidos
de aquel cuerpecillo que se desvanecia.

Mi abuela me salvó la vida.
No hizo caso y vino a verme.
Siempre conectamos bien.

Incluso en sus últimos días,
mi "yaya" necesitaba desconectar
de su propia hija.
Me decía: me voy unos días,
¿te vienes?
- ¡Por supuesto que me voy contigo.!

Mi segunda madre me decía.
La primera fue para mí.
Compartiendo noches de soledad
en su viudedad,
surgieron confidencias mutuas
bajo la promesa de ser secretas.

El carácter liberal de mis abuelos,
que desgraciadamente
no heredó mi madre.

No entiendo cómo la original
pudo estar tan ocupada
jugando a construir
su casita de muñecas
a escala real,
para perderse todas esas
historias fantásticas.